miércoles, 18 de mayo de 2011

Poesía contemporánea

Miguel Hernández

Nació en Orihuela (Alicante) en 1910, en una familia campesina. Durante la Guerra Civil se alistó como voluntario del lado republicano. Al terminar la guerra fue encarcelado, y en la cárcel de Alicante murió, de tuberculosis, en 1942.
La poesía de Miguel supone una clara vuelta hacia los temas <<humanos>>, en contra de las teorías dell arte deshumanizado defendidas por algunos de los años veinte.




Juan Gil-Albert

Nació en Alcoi en 1906. Cursó estudios de Derecho y Filosofía y Letras en Valencia. Influido por Gabriel Miró, publicó él mismo sus primeros libros. Gracias a las Misiones Pedagógicas tomó contacto, a partir de 1934, con escritores como: Lorca, Dieste, Cernuda, Chacel, etc.

Su obra, poética elegante formalmente, está plena de un sereno espíritu clásico y una mediterránea vivencia sensual, pero dominada por un tono de melancolía íntima. El tema que domina es la sincera meditación autobiográfica: Misteriosa presencia y Candente horror, ambos de 1936, Concertar es amor (1951), Los días están contados (1974) o A los presocráticos (1976).


Juan Chabás

Nació en Denia en 1898. Estudió Derecho y Filosofia Y Letras en la Universidad de Madrid. Exiliado en 1939, fue profesor de la niversidad de Génova (Italia) y posteriormente en la de La Habana (Cuba).
Obras más destacadas: Espejos (1920), Sin velas, desvelada (1927). Sus obras eran historiográficas y criticas.

Década de 1940

En los primeros años de la posguerra, se distinguen dos tendencias destacadas. Por un lado, una poesia clasicista, tanto en la forma (estrofa y versos clásicos, como el endecasilabo y el soneto) , como en los temas (el sentimiento religioso, el amor, el paisaje...). Por otro, se produce una pesía desarraigada, que habla del mundo y del hombre contemporáneos con un tono amargo y directo.
La máxima expresión de esta poesía es un libro de Dámaso Alonso: Hijos de la ira, publicado en 1944.
Otros poetas de esta época son Leopoldo Panero, Luis Rosales y José Luis Hidalgo.


Poesía social de la década de 1950

Gabriel Celaya
Al igual que en la novela y el teatro, en los años cincuent predomina en la poesía el deseo de ofrecer un testimonio crítico de la realidad.
Es la poesía social, que parte de la idea de que en su función primordial no consiste en expresar los sentimientos personales del autor sino los problemas y sufrimientos de los hombres de su tiempo.
De ahi que los temas fundamentales de esta poesía sean dos: la preocupación general por España y la denuncia de la situación concreta del hombre. Se busca un lenguaje claro y sencillo, con un tono coloquial.
Los poetas más representativos de esta tendencia son Blas de Otero, con los libros como Pido la paz y la palabra, y Gabriel Celeya, autor de Tranquilamente hablando.

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